miércoles, 5 de mayo de 2010

PARA NO PERDÉRSELO!

El más prestigioso seminario visual del mundo ahora en Lima. Bruce Block, el consultor visual más cotizado de Hollywood que puede darle un giro total a tu carrera. Sus estudiantes han ganado premios Oscars, Emmys y Clios. Bueno para todos los que trabajan con imágenes. www.bruceblockenlima.com

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domingo, 2 de mayo de 2010

Cosas salvajes...

Mi hijo ha aprendido a gritar. Descubrió el grito y ahora lo utiliza para todo. Pedir algo, demostrar alegría, molestia, etc... Yo, alucino con el grito. Antes de salir embarazada leí un libro maravilloso que tenía un título parecido a "El lugar de las cosas salvajes". En uno de los ensayos una de las autoras decía que el llanto de un recién nacido afectaba a la madre de una manera muy fuerte porque evocaba en ella algo que ella misma ha olvidado, algo de su propia primera infancia. Es decir que de alguna manera enfrentarse a un recién nacido era enfrentarse a la propia vulnerabilidad que uno experimentaba al nacer.
Los llantos de mi hijo en el segundo mes de nacido me sacaron de mis casillas. Había momentos en los que no podía más y simplemente me echaba en la cama con él al lado mientras lloraba él y lloraba yo. Dos bebes llorando sin mamá que los socorriera. Eso, claro, no duraba ni dos minutos. Inmediatamente yo maduraba, me convertía en madre nuevamente e intentaba acoger a mi criatura. Sí, me volví un poco loca pero lo que sucede ahora es diferente. Los gritos han llegado y la sensación que producen en mí es distinta. He leído mucho sobre el tema y se que los gritos son absolutamente normales, son una etapa previa al lenguaje y además los bebes, con ellos, ponen a prueba sus cuerdas vocales (y mi paciencia), así que además de normales, son positivos. Digamos que NO PASA NADA. Pero me pregunto, qué es lo que me sucede a mi? Los gritos me alocan, me irritan, me aterran. No le demuestro esto a mi hijo, y cuando grita lo miro como si fuera lo más normal del mundo, pero una parte de mi se quiebra. El grito es externo y a la vez mío. La sensación me desestabiliza y a la vez, me ensenia algo de mi que no conocía. Qué es? No lo puedo descifrar, es algo no intelectualizado aun, algo que todavía está en bruto, algo salvaje de mi que conozco pero que no descifro. Alguna cosa salvaje que está ahí, que mora en mi y a lo que no le he puesto nombre aun.

viernes, 12 de febrero de 2010

Magaly Solier

Ha pasado el tiempo y recién puedo hablar del tema.

Hace unos meses, en el programa Mesa de Noche que conduzco junto a Renzo Schuller y Denise Arregui, pronuncié la palabra chullo ligada a lo que estarían haciendo en el festival de Cannes las actrices Norma Martinez y Magaly Solier por lo cual terminé siento tildada de racista, envidiosa y prejuiciosa.
Por ello pido perdón a todos aquellos que se hayan podido sentir ofendidos ante mi comentario.
Creo que han sido injustos conmigo y que las palabras fueron manipuladas; con todo ello, me parece que si esto ha pasado siendo yo la protagonista involuntaria, es porque hay algo que los peruanos tenemos que curar. Por eso y cuantas veces sea necesario, pediré perdón y a pesar de poder sentirme ofendida con algunos colegas de algunos medios de comunicación por haber manipulado la información, siento que esto ha permitido que los peruanos pongamos algunos temas en evidencia. Es por eso que le reitero a Magaly públicamente mis sentimientos de admiración y mi agradecimiento.
Mi silencio
Han tenido que pasar algunos meses para que yo me sienta en capacidad de hablar sobre esto. Mucha gente me preguntaba que por qué no escribía algo al respecto y es que la verdad, no podía hablar. Me sentía silenciada. Nunca antes mi trabajo había sido descalificado de tal manera y necesité tiempo para elaborarlo. Por otro lado, estaba embarazada. Tenía las hormonas revueltas y simplemente cubrí mi panza junto conmigo bajo una frazada y dejé de ver televisión y de revisar mi correo. Lo que estaba sucediendo era nuevo y desestructurador para mí. Yo iba a convertirme en madre y necesitaba por todos los medios mantenerme entera. Duele ser insultada de manera anónima por el correo electrónico.
En fin, gracias a dios, el tiempo me ha ayudado.
Por otro lado, no percibí la magnitud de todo esto. Revisé el programa y en ese momento el comentario me pareció una tontería, un chiste vago y ligero que no tenía mayor relevancia. Recién ahora y a la luz del tiempo me doy cuenta de que ha develado un profundo problema que nos atañe a todos. Si yo hubiera sentido que hice el comentario como fue asignado por algunas personas, habría salido al día siguiente a pedirle perdón a Magaly y a todos. Pero no fue así. A veces en esta dinámica de juego en una mesa de conducción uno puede cometer errores.
Evaluando ahora, pienso que sí fue un comentario desacertado. Si pudiera retroceder el tiempo lo volvería a hacer? Absolutamente no. Una de mis lecciones es que cuando uno está en una mesa de conducción tiene una enorme responsabilidad. Trate el tema que trate.
Lo que se generó
Creo que lo que se generó fue más importante que el comentario mismo. Una de las cosas que sentí, es que a veces necesitamos encontrar culpables a través de los cuales canalizar nuestros propios miedos, dolores y frustraciones. Nos es necesario. Porque proyectando nuestro dolor en otro nos liberamos. Porque el dolor no es nada más que la otra cara de la rabia. Y entiendo que duela y que haya dolido. Intento pensar porque la gente reaccionó así y tal vez sea porque sí pues, estamos en un país fracturado y las fracturas duelen. Quizá porque, durante tantos siglos los españoles y sus descendientes dominaron las estructuras de poder sin mirar a nadie. Quizá porque, hay personas que creen que pueden decir o hacer cualquier cosa por el simple hecho de tener más dinero. Quizá porque en este país no siempre gana el mejor ni el que más trabaja sino el más vivo. Y tal vez también hayan podido pensar, qué hacen estos tres estúpidos tras una mesa de conducción. Y lo entiendo. Entiendo. Entiendo.
Fue y es bueno que se generaran todas estas voces de indignación. Hace unos años, estoy segura de que nadie habría dicho nada, y me parece valioso que ahora estemos con el ojo avizor para no dejar pasar comentarios así. Eso es un valor. Si yo tuve que servir de carne de cañón para eso, pues en buena hora. Escuchar todas estas voces que estoy segura hace una década no habríamos escuchado, me hace pensar que en una década tal vez la fractura esté un poquito más sanada, un poquito menos dolorosa, un poquito menos rota. Tengo un hijo de tres meses y quiero vivir con él en este país. Nosotros somos hijos de la fractura, yo deseo que mi hijo sea hijo de la diversidad y de la multiculturalidad.
Para terminar deseo decir que entre Magaly y yo, lo único que existe es amistad y de mi parte una profunda admiración profesional. Magaly es un valor, una fuerza de la naturaleza, una mujer joven, autodidacta, angelical, una actriz y cantante valiosa que con su inteligencia entendió desde un principio lo que sucedía. Las cosas entre ella y yo siempre estuvieron limpias y sanas. Ella está sola derrumbando todos los prejuicios y poniéndonos de cara a tener que reformatear la manera en la que nos comunicamos.
Claudia y Magaly, debo decirlo, me han generado las más grandes alegrías en cuanto a nuestro cine se refiere. Los invito a revisar nuevamente el video que pegué en mi blog al día siguiente del oso de Berlín. Se titula “Todavía tengo la piel de gallina…” y fue mi impresión al ver a esta mujer cantar en quechua en el Festival de Berlín. Lo puse ahí y lo reitero ahora: Todavía se me pone la piel de gallina…
Ahora lo único que deseo es sentarme el siete de Marzo con unas cervezas ante la televisión y ver con emoción como estas maravillosas mujeres en ese universo paralelo que es Hollywood le ponen con orgullo un chullo a ese oscar. Carajo.

lunes, 11 de enero de 2010

Jelou!


Millones de gracias por todos los comentarios que me han dejado por aquí habiendo estado yo tan desaparecida. Razón: mi cachorro porsupuesto. Mi cabeza absolutamente absorbida por este ser nuevo y mínimo que está a mi lado. Gracias por seguir pasando por aquí.

Seguiré con este blog. Espero que con más frecuencia.

Les cuento que estoy escribiendo otro sobre mi "ser madre" para RPP. Sólo entren a www.rpp.com.pe, a Blogs y dentro de ellos al mío titulado: LA GALLINA. Si les gusta dejen comentarios.

Gracias a todos! Siempre.

Muaaaaaaaaaaaa!!!!!

jueves, 5 de noviembre de 2009

Y de pronto...

Me convertí en mamá...
UPS

martes, 20 de octubre de 2009

Randy Pausch / La última lección

Este video es hermoso. Lean el post de abajo, comenten, chequeen este video si les apetece. Todo de una. Gracias. Mua.


domingo, 18 de octubre de 2009

Los sueños, sueños son...


Hace un tiempo uno de mis maestros de teatro me contó que una de sus frases favoritas pertenecía a uno de sus maestros de teatro favoritos y decía algo así: "Uno es la caricatura de sus aspiraciones. Si no es así, entonces tus aspiraciones fueron muy bajas." O algo así. La frase me encantó también. Nos quedamos pensando y yo dije algo como que el ser humano me maravillaba por su poder de adaptación a nuevas situaciones, a "sus" nuevas situaciones. Uno va creciendo y va dejando de lado ciertos sueños o aspiraciones que a lo mejor ya no se van a poder realizar. Y así va avanzando. Un poco cruel. Pero me parece que así es. Luego puede venir Paulo Coehlo y decirte que todo es posible y sí, claro, todo es posible, pero uno tiene que seguir avanzando.

Ayer hablaba con una de mis mejores amigas sobre los riesgos que conlleva el tener una edad en la que estás en constante examen de tus logros. Yo le decía que a veces pensaba que mis amigas ya estaban grandes y que por lo tanto ya el momento de "riesgo" había pasado. Ella me decía que era al revés. Que el momento de "riesgo" era ahora porque el futuro se había hecho menos extenso. Porque el pasado se volvía nostálgico y porque las grietas ahora eran más profundas y más reales. Me decía, es ahora cuando la alerta tiene que estar encendida, cuando una copa de más es sinónimo de depresión, cuando un comentario sobre la comida se puede convertir en un desorden alimenticio. Las tristezas son más reales ahora. Ahora todo es más concluyente. Y eso, asusta. Y reímos por esa broma adolescente de "pasó de ser una futura promesa a una triste realidad..."

Yo le daba ejemplos de personas que me parecían motivadas. Personas, ya grandes, que yo veía que no dejaban de luchar por sus sueños de adolescencia. Y ella, muy filósofa y muy tajante me decía: "Sí, pero date cuenta de que todas esas personas tienen algo en el exterior que las delata. De alguna u otra manera, no están bien." Y era curioso porque cuando lo pensaba, algo de cierto y aterrador había en todo ello.

A los doce años una psicóloga me preguntó que cuál era mi sueño. Yo le dije con el mayor desparpajo y sinceridad: "Ser como Marilyn Monroe." Ella se rió y me preguntó porqué, a lo cual yo le respondí: "Para que todos los hombres me deseen." No puedo imaginar que es lo que hubiera pasado si es que ese sueño no hubiera mutado. Tal vez ahora estaría por cuarta vez re encauchada, grande, operadísima intentando alcanzar ese sueño de pequeña que no se dio. O tal vez lo hubiera alcanzado y ahora estaría muerta. Como Marilyn.

Gracias a dios los sueños mutan. Hay una cuota de la increíble capacidad del ser humano para acomodarse a sus nuevas situaciones y otra cuota de madurez indiscutible. De todas formas, todos esos sueños albergados en algún momento de nuestras vidas han tenido un lugar en nuestro corazón y por tanto merecen su lugar. Su mirada. Decía mi amiga que todos los sueños no alcanzados, eran como "pequeños abortos". Pero creo que no. Son así si no son elaborados. Todos los sueños, de niña, adolescente, grande, merecen su elaboración. Un mirarlos, pensarlos, llorarlos quizá y dejarlos ir. Siempre dejarlos ir. Vacear el recipiente para que pueda ser llenado con algo diferente y luego ser vaceado nuevamente. Uno no tiene ni la menor idea de en qué va a terminar. No lo sabe, ni se lo imagina. Cree tener control pero no lo tiene. Podemos tener una dirección pero la brújula siempre se puede ir para un lado completamente distinto. No estamos preparados para esto que llamamos vida. Por eso mejor, estar suaves, medio llenos, medio vacíos. Con aspiraciones pero sin aferrarse. Todo puede cambiar. Todo puede irse para un lugar completamente distinto. Quien sabe si mejor.

sábado, 17 de octubre de 2009

Ken Robinson en TED

Me encantó. Muy interesante y entretenido. Chequeenlo!


lunes, 5 de octubre de 2009

Las flores de Alicia...



Me gusta comprar flores. Me gusta caminar por la calle con un ramo de flores en los brazos. Cuando lo hago me siento alegre, iluminada, colorida. Así también, cuando veo a una mujer con un ramo de flores en los brazos la imagino contenta, delicada, gustando de su propia vida.


Talvez sea sólo una ilusión.


Cuando era niña, estaba "destinada" a ser una bailarina de ballet. Así me lo había planteado yo. No así mi padre que quería que yo llegara a ser cinturón negro en Tae-kwon-do y estudiara en la UNI ingeniería civil para convertirme así en una ingeniera de armas tomar. Yo en cambio, con mi "delincuencial personalidad”, soñaba más con un universo de tutús de algodón blanco, lagos de cisnes, moños, coronas y flores.


Dada mi afición a los tules mi madre me llevaba continuamente al Ballet. Así cuando era pequeña, tuve la oportunidad de ver a Alicia Alonso en una presentación, me parece que en el Teatro Municipal. Puedo equivocarme. Decían que Alicia era ciega y que se orientaba por la luz de los reflectores. También decían que los bailarines que tenía a su lado jamás la dejaban sola fungiendo así de lazarillos. Yo simplemente alucinaba porque estaba viendo a Alicia Alonso que para mi, junto a Barishnikov eran de niña, el non plus ultra de cualquier ambición dancística. Al final de la obra todos aplaudimos y un hombre a mi lado gritó desgarrado: "¡¡Grande Alicia!!" Y yo pensé, que tal vez algún día alguien gritaría mi nombre así. Tal vez... Algún día... Tal vez, pensé.
Gente muy importante subió al escenario y le entregaron flores. No se que edad habría tenido la Alonso en esa época pero desde mi punto de vista, desde mi ilusión, era una jovenzuela espigada, recibiendo unas hermosas flores frescas que la hacían ver aun más elegante y adorada.


Hace un par de años estuve en una reunión con gente de una importante compañía de ballet de Lima. Habían muchos bailarines y entre todos, una prima ballerina y un primer bailarín. Yo, me había tomado unas copillas de más y no dejaba de reír y de tomarme fotos con los "primos ballerines" porque: "¡¡¡No jodan! ¿Cuándo voy a tener otra oportunidad de tomarme unas copas con los primos ballerines!!!" Y nos moríamos de la risa y tomábamos fotos con el celular.
No se en que momento de la desordenada conversación se me ocurrió hablarles de mi infantil y adolescente amor por el ballet, de Alicia Alonso y de mi deformado punto de vista al verla tan jovenzuela recibiendo un hermoso ramo de flores cuando la Alonso en la época en que la vi tenía más de 60 años. En ese momento una de las chicas preguntó con ironía si es que alguien creía que Alicia Alonso también habría tenido que devolver las flores que le regalaron. Yo la miré sin entender y me explicó que a ellas, a las bailarinas, a la prima ballerina, al final de la función les entregaban flores sí, pero que eran flores de plastico que ellas debían de devolver después de la función. ¿Habría tenido Alicia Alonso que devolver sus flores después de la función?


Recordé mi visión de Alicia rodeada por su propio ramo, iluminada por los colores de la naturaleza. Pensé en cuantas veces había ido al ballet y había visto a las bailarinas recibiendo sus ramos, hermosas, sin saber yo que eran de plástico y que luego les serían arrebatados. Pensé en mi y en cuantas veces había recibido flores después en un estreno. Pensé en las historias que me creaba en la cabeza cuando veía a una mujer con un ramo de flores caminando por la calle. Pensé que talvez todo era una ilusión. La juventud de Alicia, sus flores, su figura espigada, la alegría de la gente con flores en los brazos, su delicadeza, mi percepción del maravilloso universo que rodea a las mujeres que compran o reciben flores… Puedo equivocarme. Quien sabe.

domingo, 4 de octubre de 2009

¡¡¡NO SE LA PIERDAN!!!!


"DON JUAN REGRESA DE LA GUERRA", DIR. JORGE GUERRA
CENTRO CULTURAL DE LA UNIVERSIDAD CATÓLICA. DE JUEVES A LUNES A LAS 8 PM.

domingo, 27 de septiembre de 2009

jueves, 27 de agosto de 2009

Who cares?

Columna de Perú 21 del día Lunes 24 de Agosto del año 2009.
Lee la nota completa en: http://peru21.pe/impresa/noticia/quien-le-importa/2009-08-24/254539

A quién le importa
Autor: Ricardo Vásquez Kunze
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Una madrugada de hace 6 años en el Haití. Un elegante caballero es abordado justo saliendo de pagar la cuenta por un tipo cualquiera. El fulano lo saluda, sonriente, y el caballero le responde el saludo. Aunque no lo conoce le pasa a menudo que incógnitos procedan a hacerle venias. Resulta que el caballero tiene una columna diaria en un periódico local, con su foto y todo. El fulano insiste en caminar a su costado y conversar fruslerías, como que estudia en un instituto de comunicaciones o algo así. El caballero sonríe e intenta despedirse cuando el fulano le dice que la vida está dura y tiene que “recursearse”. El caballero entiende de qué se tratan tantas amabilidades y que no le van a pedir un autógrafo. Con el tacto que lo caracteriza le responde que estaría encantado de irse con él pero que lamentablemente tiene una relación que se siente incapaz de traicionar (lo que, por supuesto, es mentira). Se despide y a otra cosa mariposa.Unos días después, doña Jessica Tapia anuncia en Panorama uno de sus tantos especiales de interés público: La prostitución masculina en el Parque Kennedy. Agrega, friedmaniana, que si hay oferta es porque hay demanda. Y entonces sale el caballero, desde distintos ángulos, conversando con un amigo de la profesión más antigua del mundo que, para estos efectos, es también un periodista de cámara escondida. El caballero era yo y el día el de la Madre. ¿Que qué tenía que hacer yo en un especial de “fletes” cuando había declinado precisamente la “oferta” por razones morales de fidelidad? Vayan a preguntárselo a doña Jessica Tapia.Si hay algo que tengo entre mis pocas virtudes es el entendimiento claro del mundo en el que vivo. Por eso es que una vez visto el especial de doña Jessica no se me ocurrió ni por asomo pedirle la más mínima rectificación por inexacta e injuriosa. Primero, porque a nadie le importa rectificación alguna. Las personas no dejan de creer en lo que creen porque un medio se rectifica si es que todavía les interesa el tema. Pero el asunto es que, después de unas horas, ni siquiera les interesa. Ya se olvidaron de ti. ¿Qué objeto tiene pues una rectificación así? Segundo, porque no tiene ningún sentido apelar a honores mancillados en una sociedad regida por el dinero como máximo objetivo del éxito en la vida. El honor y el dinero son como el agua y el aceite. En una sociedad de consumidores no hay sitio para el honor porque nadie lo entiende. Y si nadie lo entiende, ¿para quién querría yo restaurar mi honor? El asunto es tan ridículo como los duelos de los que hoy todos se ríen. Finalmente, ¿alguien cree realmente en lo que dice la prensa? ¿Alguien cree que allí se van a encontrar verdades en un mundo donde nadie cree en la verdad? La función de la prensa no es informar sino divertir. Esa es su medida hoy. Por eso espero no haberlos aburrido.

jueves, 20 de agosto de 2009

Náusea






No puedo escribir. Siento como si me hubieran atado las manos. Como si cualquier cosa que dijera pudiera ser usada en mi contra en un tribunal. Estoy silenciada. El silencio. No se de donde vino, aunque si se. Proviene de una reflexión. De un anonadamiento (¿se puede decir asi?). De observar, mirar, concluír, joderse un poco.


Es un momento, lo se. Es un punto de quiebre. Un momento en el que tomas la decisión.


Y a la mierda.


Te vas con los que hablan no con los que se quedan callados.


Tomas partido. Ejerces tu propio derecho a la libertad.


La libertad piensas... Que concepto tan amplio, básico y desconocido.


Estoy atada a mi nutrición, a mi hidratación, a mi sueño, a mi hijo...(básicamente).


Desato lo demás y... ¿Qué queda?


Me pone triste a veces ser un ser que es y que no es.


Me pone triste mirar.


Y claro, pienso, son esas depresiones que reconocemos como "filosóficas/existenciales". Ja. Esas que empezaron hace años con el famoso: "De dónde vengo... A dónde voy...".


Es la náusea. La puñetera náusea.


Espero se pase pronto porque ya veo, me inmoviliza. No me deja escribir.


O tal vez sea mejor aceptarla y escribir desde ella.


Y ¿qué?


No pasa nada. No pasará nada.


¿Quienes somos nosotros para mirar a alguien por el rabillo del ojo?


¿Quienes somos nosotros para insultarnos en la calle?


Estoy cansada y tengo náuseas.


Uacala. Wakala. Huacala. Huakala.



miércoles, 5 de agosto de 2009

La mano poderosa...




Hace días que no se qué escribir y pienso... Qué fácil empezar un post diciendo: "No se qué escribir...".

Hace unos meses caminando por la calle me encontré dinero. No poco. Bastante dinero. No conté bien los billetes, pero eran varios de cien soles. Deduje que en el fajo habrían unos quinientos soles.

Eran las dos de la tarde, hacía calor y yo estaba en medio del parque Kennedy con decenas de personas caminando a mi alrededor. Vi los billetes, los recogí y me quedé ahí parada mirando a la gente. A un metro de distancia un gran grupo de turistas oía con atención las indicaciones en inglés de un guía. Posiblemente, pensé, este dinero sea de alguno de ellos. Me acerqué hablando en "excuse me" y solicité que revisaran si es que a alguno le faltaba dinero. Me dijeron que no y el guía me miró y dijo: "Suerte flaquita, son para ti."

No se como explicar esto, pero el dinero literalmente, "me quemaba". Miré al guía y le dije: "No, yo no lo quiero. Tómalo tu". Y como si las quinientas lucas fueran una bombita apestosa, le entregué los billetes al guía y me fui corriendo a mi ensayo. Mientras caminaba pensaba en la cantidad de veces que había deseado en mi vida encontrarme "algo" de dinero en el suelo. Las muchas veces que, caminando por Madrid y con muy poco dinero para llegar a fin de mes, caminaba con la cabeza gacha mirando el suelo, porque tal vez... Por ahí... Algún despistado... Unos veinte euros... En fin.

No tenía claro qué coño había hecho. Sabía que no había querido tener ese dinero de no-se-quien, porque seguro ese no-se-quien, estaría destrozado pensando en lo idiota que había sido por perder el dinero de su alquiler, o de sus medicinas... O yo que se. "Carmón", me dije, "ese dinero estaba carmeado". Quemaba. En serio, quemaba.

De casualidad me llamó mi madre. My beloved and practical mother. Le conté el hecho como quien cuenta una anécdota de la cual aun no está muy convencida. Me dijo directamente que era "una cojuda". Que era tan improbable encontrarse dinero en la calle... Que ese dinero era para mi. Dios y la vida me lo habían regalado y yo había dicho: "No gracias." Qué sonsa Jimena.

Llamé a mi novio. El, compartiendo mi misma sensibilidad, (o cojudez según mi madre), me dijo que había hecho lo correcto y que seguro que en estos días algo muy pero muy bueno me pasaría. Ja. Ja. Ja. Ahora me río.

Cual sería mi sorpresa cuando a los pocos días, yo, esperando la buena nueva que me daría la vida, recibí en vez de eso, un golpe bajo, fuerte, duro y directo al estómago. Pum. ¡Toma!, me dijo la vida. Y yo... no pude evitar pensar en el dinero y en las palabras de mi madre. Dije "no gracias" a un regalo y ahora me lo están cobrando. Y ja, ja, ja. AHORA me río. Antes no.

No pude evitar pensar tampoco en un sorteo que me había ganado días antes de encontrar ese dinero que consistía en una sesión de fotos gratis en no se que estudio y que yo rechacé por flojera. Ja. Ja.

Entonces... Estén o no vinculados los hechos... Sea el pensamiento que sea que uno mantenga... Hace unos días almorzaba con mi madre y mi hermana en un restaurant y al bajar la mirada me encontré con una estampita de Santa Rosita y San Martín (por un lado y por el otro lado). La cogí sin chistar y sin dejar siquiera que mi hermana la tocara, me la metí en la cartera y riendo dije: "Para mi, para mi". Y cual sería mi gran sorpresa cuando tres días después, un golpecito bajito y duro del exterior entró nuevamente en mi panorama dejándome vulnerable y llorosa. Dos minutos después del golpecito salgo caminando de mi casa hacia el yoga y me encuentro en la calle una estampita. Otra estampita. Esta vez, de "la mano poderosa". Y la mano poderosa, miren ustedes, es la que la protege a una de los enemigos y de las personas que no nos quieren. Simplemente nos hacen invisibles a ellos. ¿Coincidencia? No me importa. Yo cogí mi mano poderosa, le hice un rezo mientras caminaba, la metí en mi billetera y riendo por dentro me dije: "Para mi, para mi". Ja.

jueves, 23 de julio de 2009

Atención preferencial...


Hay días en los que me despierto más embarazada que nunca. Es decir, sensibilísima. Días (sobre todo si la noche anterior no he descansado demasiado bien), en los que me despierto sintiéndome la "pequeña vendedora de fósforos", la niña abandonada, la no querida, la solitaria, la mujer que ha perdido el control de su cuerpo físico y a la que se le avecina el descontrol del mental-espiritual. Hay días en los que reclamo cariño no sólo de mi pareja sino del UNIVERSO ENTERO porque claro, NADIE ME QUIERE Y NADIE ENTIENDE LO QUE SIGNIFICA ESTAR EMBARAZADA.

Hoy empecé el día con un quejido. Un ligero y tierno reclamo de calor en una mañana de dolor de muelas. Como siempre, recibí el cariño respectivo y más. Me di una ducha caliente y empecé con el ritual de cremas corporales para que la piel no me reviente de tanto que se anda estirando para hacerle campito al bebé. Me descubrí una estría nueva en un lugar al que mi mano con crema no había llegado. No pensé que me fueran a salir estrías ahí. Ya me lo habían advertido: "Hasta en la espalda cholita, hasta en la espalda." No soy una neófita con las estrías. Tengo una piel muy jodida y las estrías me visitan ingratamente desde mi adolescencia cuando di mi primer y único estirón. Pero esta estría, me tomó por sorpresa. Pensé que mi cuerpo evolucionaba y revolucionaba solo. Sentía que mientras más meses pasaban más control de mi cuerpo iba perdiendo. Y es así. Hace un mes que no puedo levantarme de una cama si no es poniéndome de costado y empujándome con el brazo sintiéndome así una especie de versión femenina de Gregor Samsa.

Termino de ponerme las cremas, me visto y salgo de casa al laboratorio donde tengo que hacerme unos exámenes de sangre. Hemograma, glucosa, etc. Llego al laboratorio y me dan un numerito. Pienso que deberían tener atención preferencial. No veo ningún letrerito y nadie le hace caso a mi panza que yo exhibo entre orgullosa y víctima por tener que esperar como todo el mundo mi turno para pagar mis análisis. Llega mi turno y me atiende una señora con mucho maquillaje. Me siento no sin antes decir "buenos días" con una sonrisa melancólica en el rostro y porsupuesto, no sin antes exhibir mi gran panza de 5 meses. La señora ni levanta su rimel. Secamente me dice "buenas". Yo, la pequeña vendedora de fósforos, saco mi papelito arrugado con la orden de los exámenes y le digo: "Hola, me tengo que hacer un hemograma, un examen de gluco..." Me interrumpe el lapiz labial: "¿Su apellido?" La miro fijamente un segundo más de lo usual. La miro. Le digo: "Lindo". "¿Segundo apellido?" La miro, intensamente la miro y siento como la pequeña vendedora de fósforos se va convirtiendo poco a poco en la mujer pantera. "Biondi", le digo, "con "b" grande, "i" latina y mi nombre es Jimena con "J"". No quiero sacar a la mujer pantera de su jaula porque en estas situaciones voy a pérdida. Su fuerza es demasiado grande para esta situación. Ya me ha pasado: sobrepaso las situaciones con la fuerza destructora y pierdo. Luego termino destrozada por mis propias muelas. Llega mi hermoso marido y se pone a mi lado. Me toca el hombro y yo no puedo evitar y es que NO PUEDO EVITAR decirle en voz medio alta para que se entere la del maquillaje: "Que malcriada es...". Entonces, sucede lo que tiene que suceder, la señora de ojos brillantes me pregunta: "¿Malcriada porqué?" Y me doy cuenta en ese momento que estoy perdida. Tengo dos opciones: la mujer pantera o la pequeña vendedora de fósforos. Pienso rápido qué energía me conviene más. Cual es la menos destructora. Cuál de ellas dejará el recinto casi intacto. Me decido, respiro, la miro y le digo tranquilamente: "Creo que has sido muy desagradable conmigo desde que llegué. No se si es porque yo estoy embarazada y estoy más sensible pero siento que no has sido muy amable conmigo..." Y ya para este momento la rabia contenida sale en forma de río y me relajo mientras mi hermoso marido me sigue haciendo cariño y yo sigo mirando fijamente y con tranquilidad a la señora y ella me mira y me pide disculpas y se preocupa y me pregunta si ya pasó. Yo le digo que sí, nos amistamos y me voy a hacer mis análisis sintiendo que no pasó nada, que por mi pasaron mil cosas pero que el efecto no destruyó nada ahí afuera. O por lo menos no tanto.

Salgo de ahí y me voy a cobrar un dinero del seguro en el que tampoco hay atención preferencial. Saco mi libro y hablo por teléfono con gente que me haga reír para no molestarme por el tipo que veo está intentando robarme el turno. Respiro. Suficiente se ha movido mi psique y recién son las 9.30 de la mañana. Camino a casa, salgo con mi prima a almorzar, tomamos café descafeinado, comemos ensalada de pasta, conversamos largo y tendido. Salgo a Larcomar, es la hora de ir a trabajar. Voy a comprarme otro café descafeinado, me toca el turno, pongo mis cosas sobre el mostrador para pedir mi café favorito cuando a mi lado se ponen dos monjas jóvenes y piden sin más ni más su orden. Pregunto si ellas estaban primero. Una me dice que siga yo y cuando voy a hablar la otra habla sobre mi y da su orden. Cafés con chocolate. Yo me quedo estupefacta y siento como mi santa panza crece en punta de flecha. La miro y río con sorna. Me pregunto como una "servidora del señor" no le puede dar el paso a una embarazada y la pequeña vendedora de fósforos y la mujer pantera empiezan a conversar. La chica del mostrador me hace ver que ella estaba antes sólo que se había distraído mirando el merchandising y yo no la había visto. La señorita monja me dice: "Es cierto... es cierto" Y yo le digo: "No, si yo te creo. Yo tengo fe". Y me rio, malcriadita. Mientras piden su extensa orden, le digo a la señorita que atiende entre risas que sería chévere que tuvieran atención preferencial... Y yo misma mientras lo digo me rio porque pienso que no es que no pueda esperar un turno para pedir mi café sino que mi panza ha desarrollado una especia de ego propio. La monja termina su orden super cool (porque era una monja muy "ella"como diría mi madre), se va y hago mi pedido con ganas de escribir y de hablar pestes de la monja y sus modales. Me siento y empiezo a escribir este post cuando de pronto veo que viene la paloma mensajera, una figura larga y ploma se acerca a mi y pregunta si puede sentarse. Dios..., pienso (nunca mejor dicho), es la monja. Se sienta y me explica el malentendido. "Tú no me viste, pero yo estaba hacía rato esperando y blah blah blah, tal vez fue un malentendido pero blah blah blah..." Yo la miraba y me insertaba en sus ojos grandes, oscuros y fuertes, y pensaba en el significado de todo esto. Me he pasado el día entero pidiendo "atención preferencial", me he pasado el día entero reclamando atención, reclamando "preferencias", la monja está sentada frente a mí y yo me siento como en una confesión. Me dan un poquito de ganas de llorar pero no lo hago, y me doy cuenta de que quisiera liberarme con ella, que me abrace y me diga que todo va a estar bien. Pero es sólo un segundo. Me pregunta: ¿"Todo bien?" Y yo le respondo: "Sí, gracias". Se levanta, se va y yo me quedo aquí, sentada, ya no con ganas de insultar al santo oficio sino... no se... confundida y pensando en esas dos palabras que no dejan de resonar en mi cabeza: "Atención preferencial... atención preferencial..."

lunes, 1 de junio de 2009

Imperdible....


No se pierdan esta extraordinaria performance que pa variar va sólo por unos pocos días... De lo bueno, una muestra. Dirigida por Guille Castrillón en creación colectiva con la actriz Kareen Spano. ALTAMENTE RECOMENDABLE. Los esperamos!!!!

domingo, 31 de mayo de 2009

Compañía infinita...


Vengo a mi café favorito y me siento a desayunar. Primero chupo un limón para que se me pasen las náuseas. Después, tostadas con mermelada, jugo y café. El desayuno más barato, siempre. Reviso mi blog y me doy cuenta de que no escribo hace tanto... Así nunca llegaré a escribir realmente, me digo. La única manera de escribir algún día es escribir ahora.

He pospuesto millones de tareas en este último mes. La noticia de mi compañía infinita me tumbó al colchón con la mirada pegada al techo. Asustada, contenta, asustada. Estaba en funciones de teatro. Recuerdo que en un momento de la obra las tres actrices nos quedábamos quietas bajo una luz roja mirando al público. Como tres guerreras. Tres mujeres salvajes. En ese instante bajo la luz roja del escenario, me sentía poderosa, hembra, grande, doble. Doble. Sin temor, miraba el público con amor, con una sensación infinita de universo, de estrella, de cielo oscuro lleno de lunas. Me doy cuenta de que mis energías han bajado pero que aun tengo mucha. Pienso que tengo grandes cantidades de ella. Me dicen mis amigas madres que duerma. Duerme, duerme, duerme. Me lo dicen todas y yo, no tengo sueño. Duermo lo necesario, quiero trabajar más. Seguir con mi vida como si nada. Pero no es así. Mi vida sigue como si todo. He cancelado proyectos de fin de año. Los que ya no podía realizar con un ser humano deseoso de salir al mundo. Hay personajes que no encajan con una mujer embarazada y río. Siento como todo se relativiza. Nada es tan importante como esto. Nada. De pronto, el proyecto que había deseado tanto hacer se diluye y se convierte en "sólo un proyecto." Vamos por nuestra tercera obra de teatro. Los dos. Ambos, juntos. Antes, sin darnos cuenta, ahora absolutamente concientes. Mi fuerza se doblega. Mi mal genio también. El estrógeno me estrogena. Mis lágrimas a flor de piel me hacen llorar por cualquier cosita. Me engrío y mi amor me engríe más que antes. Aun más que antes. Y yo lo miro y le agradezco y el me coge la panza y me pide no agradecer. Nos miramos al espejo los dos, los tres. Nos preguntámos cómo cambiará el movimiento de la casa cuando llegue. Ahora es todo tan calmo y tan callado. A veces, sólo a veces escuchamos el ladrido de un perro y seguimos durmiendo. ¿Te imaginas?, me pregunta. No, no me imagino, le respondo. No nos imaginamos. La realidad siempre puede superar cualquier idea así que preferimos no imaginar demasiado.


Me siento en mi café favorito y escribo. Tal vez si escriba hoy pueda seguir escribiendo mañana.


A mi alrededor todos fuman y toman café. Recuerdo infinitas tardes de café y cigarro. Ahora, chupo limón y como tostadas. Acompañada. Desde ahora, para siempre, como me dicen. Para siempre.








martes, 7 de abril de 2009

Sonrisa bonita...



Dicen que la sonrisa estructura la psique. O algo así.


Cuando nace un bebé el caos es tan grande a su alrededor, que lo único que estructura su alocada y desesperada psique es la sonrisa de la madre.


La sonrisa de la madre...


Mi madre rie mucho.


Corrijo: Sonríe mucho.


En realidad creo que nunca le he escuchado una carcajada. Yo tengo carcajadas aunque no sonría mucho.


Ultimamente sonrío más. Eso estructura mi psique. ¿O es que la sonrisa es consecuencia de que mi psique está más estructurada?


Me gustan las sonrisas. Sean como sean.


Mi chico sonríe pequeño y de medio lado. Mi hermana sonríe y abre la boca grande para dejar salir una carcajada. Ella también se carcajea. Le gusta reír. Mi mejor amiga sonríe y parece que un big-bang fuera a sucederse en sus ojos. Así de brillante.


La gente que no me conoce dice que soy seria. Y soy seria para algunas cosas. Seria, seria. No tanto, mentira. Los que me conocen se burlan cuando me pongo seria y me hacen reir. A veces.


De niña reía con los ojos y ponía medias lunas en mi cara.


¿Alguien se acuerda de en que momento fue conciente de la sonrisa?


La sonrisa es una llave.


Tengo unas primas que tienen las sonrisas más bellas que he visto. Esas sonrisas abiertas de puro diente, de extremo a extremo, de boca grande.


Conozco a una chica que sonrie tanto que parece que va a quebrarse en mil pedazos. Su sonrisa es nerviosa, grande, de diente puro y ojo brillante, pero nerviosa. Rara. Aun así me gusta.


Unas chicas frente a mi se toman una foto justo en este instante. Sonríen. "Si salgo yo, estará linda", dice una y se carcajean las tres. Bonito.


Yo no se de donde ha salido mi forma de reír. A veces, puedo ser un poco escandalosa. Recuerdo que cuando era adolescente tenía esa forma de reír con sonido de metralleta. Ahora ya no tanto, pero aun a veces, en un ambiente de mucha confianza, suele salir.


Hay gente que realmente te hace reír. Hay personas que tienen esa capacidad para decir cosas graciosas sin parar. Yo les pregunto: ¿Cómo puedes tener esa capacidad para decir huevadas sin parar? Mientras nos reímos todos.


Es una suerte poder reír porque cuando uno está mal, la sonrisa es lejana y difícil. Casi inalcanzable. Es bueno reírse de uno sólo que a veces no se puede. O no se quiere.


Qué rico reírse de uno sin llegar a ser cínico. Sin hacerse daño. Queríendose. Qué rico cuando se ríen de uno para reírse con uno y no molesta porque se hace con cariño. Para sacarlo a uno del marasmo.


Una de las definiciones del Diccionario de la Real Academia:


Reír: 2. intr. Manifestar regocijo mediante determinados movimientos del rostro, acompañados frecuentemente por sacudidas del cuerpo y emisión de peculiares sonidos inarticulados. U. t. c. prnl.


Sonreír: 2. intr. Dicho de una cosa: Ofrecer un aspecto alegre o gozoso.



Ya no hay excusas...


Ya. Estrenamos. Vayan a vernos. Estamos en la Alianza Francesa de Miraflores de Jueves a Lunes a las 8pm. "Mujeres que habitan en mi". Hasta el 27 de Abril. Poquitas funciones. ¡Los esperamos!