
Hoy decidí cambiar mi rutina. En vez de despertarme a las 6.40 de la mañana para ir a yoguear, me quedé en cama y dormí hasta las diez. Me desperté lentamente, desayuné un mate de valeriana (mi nueva adquisición después del agua de azahar) con canela, me puse un buzo y decidí partir al mar. Me fui abajo y paseé durante un buen rato por la orilla. Me senté en las piedras y miré largamente las olas. El sonido del agua arrastrando las piedras de la orilla me calma. En general, estoy calmada. El ojo del locón de los últimos dos meses ya pasó. Los tratamientos surten efecto y las hormonas y su desquiciamiento se van acomodando. Alrededor de ellas toda mi vida afectiva se reacomoda también. Yo conmigo misma, me reacomodo.
Voy de compras y decido cocinar para mí. Lo hago seguido, pero nada muy elaborado. Hoy me engrío con algo que me gusta. Me siento en el suelo de mi cuarto a escribir y no contesto el teléfono. No tengo ganas. Hace días que mi cuerpo intenta decirme algo y yo me rebelo. Se lo que me está diciendo y yo intento decirle... Pero no... No es eso... Y se lo que es. Así que tomé una decisión. Y ya me siento mejor. El sólo hecho de tomarla en el pensamiento ya me relaja el estómago. Un nudito que andaba por ahí sin dejarme muy tranquila y retrasando mi propio proceso. Se que tengo que cuidarme. Pienso en mi camino de este tiempo y en lo que se viene. A veces, me da miedo estar tan cerca a mi cuerpo. A veces, me asusta lo claras que son sus señales. Y con "me asusta" quiero decir... "alucina, sorprende, maravilla". Pero es demasiado claro. El mapa es demasiado claro. Hace un par de años le dije a una amiga que pensaba que la "respuesta" (si es que algo así existe), estaba en el cuerpo y en el cosmos. En lo macro y lo micro. En la célula y en la estrella. Y ahora que lo veo más claro... Intento voltearle la cara porque me da rabia que sea tan claro todo y que me diga: "Oye tía... no te das cuenta de que por aquí NO es?" Y me llega pues como si tuviera 12 años porque digo que tengo "derecho a equivocarme". Y la verdad, escribo y me río. Porque mi propio ser, el que más amo, me está hablando y eso es lo que yo siempre deseé, siempre busqué y sigo buscando... Y ahora que anda por ahí dándome señales... No quiero oír porque no está de acuerdo con lo que hago. Y todavía me pregunto: ¿Cómo era? ¿A quién tenía que escuchar?
Y me río.
Voy de compras y decido cocinar para mí. Lo hago seguido, pero nada muy elaborado. Hoy me engrío con algo que me gusta. Me siento en el suelo de mi cuarto a escribir y no contesto el teléfono. No tengo ganas. Hace días que mi cuerpo intenta decirme algo y yo me rebelo. Se lo que me está diciendo y yo intento decirle... Pero no... No es eso... Y se lo que es. Así que tomé una decisión. Y ya me siento mejor. El sólo hecho de tomarla en el pensamiento ya me relaja el estómago. Un nudito que andaba por ahí sin dejarme muy tranquila y retrasando mi propio proceso. Se que tengo que cuidarme. Pienso en mi camino de este tiempo y en lo que se viene. A veces, me da miedo estar tan cerca a mi cuerpo. A veces, me asusta lo claras que son sus señales. Y con "me asusta" quiero decir... "alucina, sorprende, maravilla". Pero es demasiado claro. El mapa es demasiado claro. Hace un par de años le dije a una amiga que pensaba que la "respuesta" (si es que algo así existe), estaba en el cuerpo y en el cosmos. En lo macro y lo micro. En la célula y en la estrella. Y ahora que lo veo más claro... Intento voltearle la cara porque me da rabia que sea tan claro todo y que me diga: "Oye tía... no te das cuenta de que por aquí NO es?" Y me llega pues como si tuviera 12 años porque digo que tengo "derecho a equivocarme". Y la verdad, escribo y me río. Porque mi propio ser, el que más amo, me está hablando y eso es lo que yo siempre deseé, siempre busqué y sigo buscando... Y ahora que anda por ahí dándome señales... No quiero oír porque no está de acuerdo con lo que hago. Y todavía me pregunto: ¿Cómo era? ¿A quién tenía que escuchar?
Y me río.