
Hay días en los que una se ilumina y puede dar el consejo correcto. Aunque eso sí, los mejores consejos creo yo, son aquellos que una realmente se está repitiendo a sí misma. Para creérselo. Para alcanzar la relización del consejo.
Hace unos días una de mis princesas se me acercó y me dijo que tenía miedo de haber echado su vida a la basura. Que a sus treinta y tantos sentía que no había hecho nada importante y que todos sus sueños de niña-adolescente no habían sido alcanzados. En ese momento pensé: "¿Cómo es posible que los caminos se crucen y entrecrucen todo el tiempo?" Esto, que la hermosa princesa me decía, lo había dicho yo unos meses antes entre lágrimas a otras personas... Entre ellas, a mi madre quien con esa calma que le ha dado los años me decía: "Todo te va a salir bien". Y yo, gracias mami, gracias... Eso es lo que quería escuchar.
Pero yo, después de tantas reflexiones no le dije a mi princesa que "todo iba a estar bien". Le dije que "todo ESTABA bien". Y fue un no sé qué de conexión en ese momento en el que yo estaba con un vodka con naranja en la mano y la gente pasaba a nuestro alrededor bailando, que de pronto estuvimos las dos solas en el universo y hablamos de filosofía en una fiesta, del desapego al pasado, sobre todo, del desapego a la imagen que una soñó de sí de niña-adolescente.
De niña, yo quería ser como Drew Barrymore en E.T y luego, de adolescente, quería ser como Marilyn... Deseada por los hombres... No se de dónde le viene a una niña de 13 años un deseo por el estilo, pero ahora, a mis 31, creo que es un sueño que no me interesa. Y lo dejé atrás (no hace mucho por cierto). "Ser como", "ser como", "ser como", "ser como", "ser como"... son sueños que no son nuestros sueños. Esto me lo está enseñando la vida, la experiencia, el aire, la respiración. Sólo así, y es una ecuación matemática, cuando una deja atrás sueños de niña, pueden abrirse las puertas para la mujer que se es, o que se puede ser. No pienso llorar más pensando que no "alcancé mis sueños", mis sueños por demás, eran grandes, increíbles. Tanto como "ser astronauta" o tener los poderes de "mi bella genio". Ojo, no digo que algunos sueños no se puedan realizar, pero si uno no trabajó para alcanzarlos, por algo fue. Expreso todos los días mi agradecimiento al universo por la realización de algunos de mis sueños. Este blog es parte de ellos. Pero habían tantos deseos en mi cabeza... Por eso en algún momento no entendía la ley de atracción que reza que si uno desea algo realmente, el universo se lo otorga. Yo deseaba muchas cosas y el universo no me otorgaba nada. Y pensé: ¿Las deseo realmente? Concluí que más difícil que desear es descubrir qué es lo que uno desea realmente. De corazón. Realmente de corazón. Yo aun no lo sé. Se que quiero estar bien. Nada más. y desde que trabajo por estar bien y por acercarme a mí, las cosas se van presentando de manera positiva.
De todo esto hablé con la princesa en una fiesta. No se si le sirvió, pero de hecho nos abrazamos fuertemente. Si supiera que yo alguna vez quise ser ella... Es gracioso, de hecho se lo diré la próxima vez que la vea. Por eso las cosas están bien. No es que van a salir bien. Todo está bien como está y todo lo que sucede es lo mejor que nos ha podido suceder. Cuesta aceptarlo. Este post, es también una manera de convencerme.