
Así que el APEC. Así que TLC con China y beso en la mejilla a Hu Jin Tao… Así que portaviones de Bush y sultanes de Brunei viniendo en aviones enchapados en oro… Así que si… ¿Y nosotros? De vacaciones. Claro, qué bonito. Viva el APEC… Nos regalaron días libres para que podamos desconectar… Para que no nos enteremos mucho de lo que se decidía… Para que tomáramos un poquito de sol en familia y llegáramos cansados preguntándonos… ¿Todo tranquilo no? ¿No hubo atentados no?
En fin… Realmente… Qué rico el APEC. Yo me quedé trabajando en el teatro pero los días los tenía libres, sin obligaciones. Qué rico. Leía el periódico y me daba miedo la sonrisa de Hu Jin Tao y sus dientes de potencia con ganas de mordernos un pedacito de cachete. También los dientes de Alan con ganas de morderle un cachete al universo. Pero en fin…
La verdad sólo quiero escribir sobre mis días nulos de APEC siglas que la verdad, recién hace unos días (perdonen la ignorancia), me enteré de lo que significaban gracias a mi Biblia “Perú 21”. Lógicamente digo Biblia porque para mi la Biblia tiene el mismo significado que un buen libro de ficción. Si uno se pone a leer el periódico todos los días, empieza a surgir la ansiedad por saber que pasará al día siguiente. Como cuando veía “Los ricos también lloran” con Verónica Castro y molesta le preguntaba a mi madre: ¿Por qué siempre termina en la parte más interesante? ¡Qué tontos!”
Debo agradecer largas horas de caminata durante los últimos días. No suelo caminar y dada esta oportunidad grandiosa de calles bloqueadas y policías en esquinas, decidí dar largos paseos a mis diferentes puntos (cercanos todos ellos) y descubrir nuevas calles, nuevas flores, buen clima y largas rutas alternativas para poder comprarme un solo café en mi cafetería favorita que queda a tres cuadras de mi casa (vivo cerca a uno de aquellos Hoteles en los que se hospedaban nuestros ilustres, es más, creo que en el que se hospedaba mi adorado, casi de mi familia “Cuy chactao” Hu Jin Tao). De hecho un amigo que me suele decir “china” de cariño, me decía que yo debía estar muy feliz ya que por fin toda mi familia estaba reunida en mi ciudad. Pero yo no tengo la sonrisa de potencia de Cuy Chactao. Fácil somos parientes lejanos nomás.
¿Creo que fue el Sábado que llegó el innombrable? ¿Con su portaviones, sus autos blindados y sus 600 monaguillos? Pobre hombre, aunque la verdad, no lo compadezco ni un poquito. Es de las pocas personas que me han generado absoluta y real repugnancia. Creo que si lo viera alguna vez en la calle, lejos por ahí, cerca por ahí, no podría parar de gritarle porquerías. Una amiga una vez me contó que a inicios de los 90´s se fue a Francia dejando este país en ruinas y se encontró en esos años en París con un alegre García y ella no pudo contenerse y se puso a gritar: “¡Ladrón! ¡Por tu culpa dejé mi país!” Y mil insultos más que no quiero repetir. Yo me preguntaba: “¿Sería yo capaz de hacer algo así?” Hasta ahora me lo pregunto.
En la obra que estoy presentando en la Alianza Francesa “En Casa/En Kabul”, hay un texto de un afgano que le dice a mi personaje (una veinteañera londinense): “¿Y que otra cosa nos han traído ustedes además de miseria? El occidente. Y a muchos de nosotros nos gustaría devolverles esa miseria. Usted tiene para llevarse a casa nada más que el espectáculo de nuestro sufrimiento. Haga lo que quiera con eso.”
El espectáculo del sufrimiento. Adoro esa frase.
Leo el periódico y siento que soy una espectadora de “Los ricos también lloran”, el APEC se realiza en nuestras narices y en realidad, nos enteramos de la cuarta parte, de la sonrisa, del apretón de manos, del discurso sobre Marx de García al presidente ruso… Qué jocoso nuestro presidente. Qué anécdotas. Qué espectáculo. Mientras tanto… ¿Qué es lo que realmente se cuece? Un beso en la mejilla al chino y nos reímos, las damas de las naciones se van a Larcomar y se compran chalinas de alpaca valorizadas en 400 dólares cada una… La CGTP se queda tranquila… Yehude y Mulder discuten…Y nosotros… Qué graciosos… Qué cagones son los políticos… Y huacala y mejor me tomo una chela. A veces pienso que la ceguera y la ignorancia harán que en algún tiempo alguien asista al espectáculo de nuestro sufrimiento. A nuestra propia realidad que será vista por otros como un espectáculo. Como cuando vemos imágenes de países distantes, raros, “espectaculares”.
Qué miedo me da la política. Qué miedo me dan los políticos. Qué miedo me dan los bancos. Qué miedo me da el dinero. Qué miedo me da el poder.
Mejor me tomo una chela.