lunes, 8 de octubre de 2007

Esta tarde te la dedico


Hay tardes, soleadas casi siempre, que decido dedicárselas a él y a sus gafas de botella. Es curioso, 7 años después camino casi todos los días por las mismas calles por donde caminábamos juntos. Me pongo mi almita bien fuerte y empiezo a recordar por el camino de la Av. Pardo nuestros paseos al super y nuestras sentadas en la banca cuando mirábamos al mundo pasar. Sólo eso, mirar al mundo pasar ante nuestros ojos. Cuando terminamos me pase años sin poder probar un plato de fideos. Era nuestra comida favorita. Fideos en salsas varias. Me puse gorda y él también claro.

Un día llegué a casa después de una pelea. El con su altura inmensa había colgado papelitos del techo que decían "Te amo". Nuestra casita era roja y nuestra habitación azul. Colores demasiado intensos para la paz. Ahí creo, nos equivocamos. La casa olía a madre, a sopa de pollo, a óleo (él era pintor), a madera, a recuerdo. Me gustaba llegar a casa. No he vuelto a tener una casa. Llevo 7 años viviendo acomodada en algún lugar. Ya pasará. Cuando tenga mi casa no la pintaré de rojo.

Contigo aprendí a amar a Balthus, a Lucien Freud, a Demian Hirst y tú, el teatro. En la época en que estaba contigo sólo me interesaba tu opinión sobre mi trabajo. Si tu asentías nada más importaba. Si me abrazabas con amor, nada más importaba. Ahora, o me lo creo yo, o nadie me lo hará creer. Es duro, pero así debe ser.

Recibíamos los año nuevo juntos y solos. En el salón rojo que yo decoraba con cintas amarillas y globos sólo para los dos. Comprábamos champagne, vino y queso y bebíamos una copa a las 12 para terminar en la cama locos de amor. Luego pensé que no me divertía a tu lado.

A veces temo olvidar tu cara. No te veo desde hace tanto y eramos tan niños. Se que has cambiado mucho, se que he cambiado mucho. Nos hemos hecho más... hombres... más...duros. Me dijiste alguna vez hace años que ya no entregabas tu alma. Yo sí te dije, pero tan desesperadamente que me la devolvían. Mejor no entregarla.

Tuvimos una cita hace dos años. Te llamé para contarte lo sola que estaba. Supongo que quería que me dijeras lo mismo y así volviéramos a tener nuestra salita roja. Pero la vida no funciona de esa manera. Por lo demás, nos habríamos dejado pronto. Han pasado casi 10 años. Yo ya no tengo 22 y tú ya no entregas el alma. No habría funcionado

5 comentarios:

César dijo...

Me han dolido todas tus frases. Cada vez que recuerdo a alguien así siento que, del otro lad del afecto, otra persona me recuerda con la misma intensidad.

LINDI dijo...

Espero que así sea, la verdad

Vanessa dijo...

ME gusto, quiero sentirme asi aunque puede doler, lo quiero!

LINDI dijo...

Gracias Vanessa. Un abrazo fuerte.

K. dijo...

Carajo así es, así se siente, así duele, ése es el olor...