domingo, 4 de noviembre de 2007

Este post te lo dedico. A tí, mi acento entrañable...

Hoy leí un poema con olor a mar y recordé tu piel. Recordé tu olor a sábana, a 24 años, a perversión, a culpa. Me miraste tantas veces que tuve que ceder. Pasaron días antes de otorgarte una sonrisa. En la cafetería de la escuela, un día se te cayó un cuaderno sin que te dieras cuenta. Parecía que entre toda esa gente sólo yo me había dado cuenta del hecho. Me pareció que el romanticismo tocaba a mi entrecejo. Recogerte el cuaderno como un pañuelo. Yo, una caballera. Una diosa del romanticismo. A tí te encantó, claro. Y vi tus ojos. Color miel dulcísima. Ojos de vidrio, como me gustan. Transparencia en lágrimas. Vi tu cuerpo bajo la camiseta. Tu tamaño. Tus ojos, tu pelo color miel también. Y caí. Luego bromeaba contigo diciendo que habías dejado caer el cuaderno con intención. Nunca lo aceptaste. Y preferimos pensar que el destino nos había querido cruzar así. Desde un cliché antiguo. Una recogida de pañuelo. Te amé.
Conversábamos en la puerta de mi departamento ante los ojos celosos de todos. No nos habíamos tocado aun. Yo aun pensaba que no nos tocaríamos. Pensaba que podía ser más fuerte., que la fortaleza radicaba en eso. Nos despedimos y te cerré la puerta quedándome tras ella respirando agitada como en las películas. Dos segundos después tocaste la puerta. Era irrefrenable. Nos besamos. Nos fuimos. Olvidamos todos los parámetros y nos fuimos a tu habitación. Olor a humedad de siempre. Y aun ahi, yo pensando que podía ser fuerte y tú pensando en que sólo me ibas a enseñar tu trabajo. Y yo mirando tu trabajo y deseándote como una loca. Y tu oliendo mi pelo a la distancia. Atrayéndome hacia tí. Caí.
Esa noche estuvimos en una azotea mirando unas estrellas extranjeras para mí. Hablándote de mi ciudad, de mi trabajo, de mí. Tú hablándome de tus estudios, tu familia, de tí. Pequeños solecitos de 24 años bajo la luna. Delicias suaves y buenas, no le están haciendo daño a nadie. Sólo mirábamos las estrellas y adorábamos nuestra piel. Sólo eso. Queriéndonos mucho. Aferrándonos a una locura que no sentíamos desde hacía mucho. Caimos.
Luego vinieron las escapadas, los hoteles, el olor húmedo de siempre y tu cuello hermoso de miel pura. Las miradas de la gente, nuestra incapacidad de ocultar el deseo. Besos, quiero más besos de esos. Tu cuerpo a través de la camiseta y ese pantalón que te ponías siempre por el calor terrible que hacía. Tu cuerpo a través del pantalón. Mi vida. Caí.
No puedo más. Se acerca mi partida y no puedo más. Estaremos tan lejos y yo... no quiero volver a mi vida. Te escribo una carta con letra pequeña. No puedo despedirme. Te digo cuanto me gustas y cuanto pensaré en tí. Te dejo direcciones y tú me dejas las tuyas. Sólo nos comunicaremos una vez. Ambos tenemos obligaciones. Tenemos una vida hecha. Caímos.
Dejé pasar un buen tiempo antes de escribirte. Tú me escribiste pronto y yo, no contesté. Tenía miedo. Nos comunicamos ya cuando todo se había enfriado. Cuando nuestras vidas eran las mismas de antes. Sólo un ¿Cómo andas? y Saludos... Nada más.
Nunca dejé de pensar en tí. De una manera rara, nostálgica y deliciosa. Tu color de piel, tus ojos, tu olor, tu pelo, tu país, tu acento, tu boca, tus dientes, tu altura, tu cuerpo debajo de la ropa... Hace un par de años pregunté por tí a un amigo común. Me dijo: "¿Qué no sabías?" Me miró largamente. Yo con una risa estúpida, le pregunté: "¿Qué?" Y él tranquilamente respondió: "Se murió..."
Me miró con pena. Habías muerto hacía ya tiempo y yo seguía preguntándome qué habría sido de tu vida. Esa noche en esa fiesta, te lloré como a un hermano. Te lloré con gemidos de vientre. Sollocé en los brazos de mi pareja por tí. Por tu amor, por tu color de piel, por tus 24 años, por tu cerebro, por tus dientes, tu acento, tu futuro, tu mirada, tu alma... Esa noche, te lloré a carcajadas, como una loca. Lloré por ti... Y por mí.

18 comentarios:

Anónimo dijo...

qué dolor.

Anónimo dijo...

qué dolor.

luisa fernanda lindo dijo...

me hiciste recordar el texto 303 de sushi punk, que es la carta a renzo, mi mejor amigo.

natalia dijo...

Diablos!!.....Que fuerte!!!

Anónimo dijo...

esta niña nos debería regalar de vez encuando un poco de sonrisas. cómo para matizar, no?
melo drama
melo sa
melo día

hay sus variantes

pulgadeacero dijo...

sufre Jimena sufre, jajajaja, un besote Jimena, ya no sufras. Y respecto al post anterior, uf, bien "heavy" estuvo ese, tanto que no se me ocurrió nada para comentar pero no se, si te pasa eso por la cabeza a las 7.30am, una solucion podria ser que duermas hasta las 8.00am, tal vez le puedas "sacar la vuelta" al tiempo

MUA - Jime Lindi dijo...

Tampoco sufro tanto... Como son...

MUA - Jime Lindi dijo...

He estado viendo la telenovela Rubi ultimamente...tal vez sea por eso...

Anónimo dijo...

A cerrar etapas tal vez ...en eso estas Jime

Allan dijo...

Mujer de nadie?
Mujer de todos?
Como era?...Ajum! Ajum!

Cuidate y fuerza!

MUA - Jime Lindi dijo...

ah... creo que no soy la única que ve Rubí... ja!

MUA - Jime Lindi dijo...

Sí Lu, leí tu post y también me lo recordó. Claro. Por otro lado me recordó también esa muerte. La había olvidado. Qué fuerte...

luisa fernanda lindo dijo...

sí, la verdad... fuerte. perder un amigo, uno de verdad, es como que te saquen una extremidad del cuerpo. recuerdo, memoria y olvido. lo cierto es que nuestras vidas siguen su rumbo, hasta que una extrañez nos envuelve.
este verano anduve por el centro de lima, y no pude no recordarlo... extrañaba que espantara a las palomas de la plaza san martín (soy fóbica, aunque ahora lo vengo superando), extrañaba su mano unida a la mía, levantar el teléfono porque se me cruzaron los chipotes, y él no dudara en hacer el viaje interprovincial hasta mi casa. desde su muerte no había vuelto a lima, casi había jurado no volver; sin embargo, me fue grato reafirmar otras amistades. sin comparaciones. sólo el hecho de saber que a mi lado estuvo ese incondicional me vale. aprendí a estar, a disfrutar de quienes elijo para que estén a mi lado.

pulgadeacero dijo...

con ra... , pa todo hay una explicacion. esas novelas mexicanas son justamente, novelas "cortavenas", jajajaja y siempre es mas o menos la misma cosa; la mujer que busca al hijo pq lo abandonó cuando era recien nacido(o se lo "chorearon") o la mamá que sufre pq su hijo apuesto, con sonrisa Kolynos y con brillante futuro por delante se enamora de una pordiosera(que tiene un cuerpazo, es blanca, de sonrisa perfecta, ojos bien delineados y el cutis limpísimo pero estrategicamente sucio, JA!).
Yo, lo unico que veo ahora es El Chavo(todos los capítulos me los sé de memoria pero igual me río) y Seinfeld(me pasa igual, me río aunque ya sepa lo q va a pasar), aunque aqui sí hay temporadas que no fueron tan graciosas, creo que cuando empezó no era tan bueno, luego fue mejorando bastante hasta convertirse en un clásico de las "sit-coms", una serie sobre... NADA!!!, no hay NADA más genial que eso!!. Beso Jimena, q tengas un bonito dia, estos dias me gustan pq sale solcito pero no hace el calor horrible y pegajoso del verano.

Jeca dijo...

no lo puedo creer, la historia tiene un impacto q solo lo saben lidear la gente q lo pasa, pq yo me he quedado quemadaza!

MUA - Jime Lindi dijo...

jeca, el impacto es bueno pero la quemadura... no se. Un beso grande. Te visitaré.

juan pablo zapata dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
juan pablo zapata dijo...

como lo llamarias a esto? yo lo llamaria "jimena y el sexo" ;), jimena me encanto leer esto, te puede llegar a hacer sentir sacada de un guion de la pelicula "lucia y el sexo" , ahi esta tu guion perfecto, simplemente espectacular...y lo mejor es que R. ni siquiera se te cruzo por la mente :) deberias trabajarlo, besos