martes, 6 de noviembre de 2007

Los divanes de mi vida


En mi obsesión por llevar una vida sana que me permita ver las cosas con claridad, se va a cumplir el pronóstico de mi cuñado que decía que de tanta terapia me iba a dar una sobredosisterapia e iba a tener que ir a terapia nuevamente para curármela. Yo, por supuesto, ja ja ja... Qué tonterías dices... Pero bueno. Como a veces no se por donde tirar para dejar de tener este carácter dulce que me dio la vida, acudo a todo lo que yo creo me pueda ayudar. He ido al psicoanálisis durante tres años, he tomado maca, uña de gato, me he hecho baños florales en año nuevo, intento meditar, he hecho yoga...etc. Es curioso el caso cosmopolita de mi psicoanálisis...He llevado análisis en Lima, Barcelona, Madrid y he vagado por las calles de esas tres ciudades con gafas de sol inmensas de famosa y los ojos hinchados después de cada sesión analizando el último sueño que tuve o la última frase que dije y odiando a mi psicoanalista porque por su culpa no tenía plata para emborracharme el fin de semana (no es cierto...).


Mi psicoanalista en Barcelona era un tipo elegantísimo y parecido a Freud, aunque el era L A C A N I A N O. No crean que llego a entender la diferencia, nisiquiera creo que podría definir lo que es el psicoanálisis. Como ya les dije, yo voy y tomo lo que creo me pueda salvar (de mi misma, claro está) ya sea esto Yoga, Psicoanálisis, Psicoterapia, Falun Dafa, Taichi con abanicos o lo que sea.


Mi psicoanalista lacaniano se llamaba V y era un señor mayor y guapo. A mí me ofreció un precio de estudiante, pero de estudiante europeo... Yo, respiraba y me decía, no importa, esto es una inversión a futuro... A tu futuro. A que no te quedes sola detrás de una cortina espantando niños como en los cuentos.



Mi primer contacto con el psicoanálisis fue en Lima. Mi analista M era una tía genial. El primer día de análisis me dijo: "Bueno, cuéntame...Qué estás haciendo aquí..." Y yo... empecé a llorar (para variar). Parecía estar gritando "¡Consuélame! ¿¿¡No te das cuenta de que estoy sufriendo??!!" Pero lo increíble fue que en medio de mi llanto, M mi psicoanalista, mi salvadora, se paró y se largó. Y así me quedé solita con mi llanto, como un niño a quien ya no le dan bola y se tiene que cansar de llorar. Regresó a los 5 minutos con un humeante café con leche (para ella no para mí), se prendió un cigarro (en la época en que los fumadores aun eramos bien vistos) y me volvió a preguntar: "Bueno Jimena, cuéntame. Porqué estás aquí?" Y esa fue mi primera lección en el análisis.


Estuve con ella unos meses antes de partir a Barcelona a los brazos de mi segundo psicoanálista: el guapo y elegante catalán V. Al irme, M me hizo una pregunta de ojo de gata: "Jimena, te das cuenta de que siempre te estás yendo?" Glup.


El consultorio de V en Barna olía a madera y ahí si que no se podía fumar (primer mundo, le dicen). Le tuve que contar nuevamente la historia de mi vida (eso es lo que mas detesté de cambiar de analista) y empezamos a trabajar. Creo que ha sido una de las etapas más psicóticas de mi vida. Vivía pendiente de mis sueños (aun lo hago) y llenaba diarios de diarios, con reflexiones, sueños, análisis de sueños, conexiones, lapsus, encuentros fortuitos, sensaciones y etcéteras. A veces mi novio (ex novio) entraba en el salón a decirme algo y me veía sentada con la cabeza hundida entre las manos e imbuída en una reflexión alarmante sobre porqué había soñado con un baby doll rojo que además pertenecía a mi hermana y que además estaba metido en un cajón lleno de basura que yo tenía guardado en mi cuarto... (todo esto en mi sueño, claro). Andaba muerta de cansancio de soñar tanto, llorar por las calles e intentar convencer a mis amigas de que el psicoanálisis sí funcionaba (claro, con la pasta que me estaba tirando, tenía que funcionar...). Tenía sesión dos veces por semana y el consultorio quedaba en el quinto infierno en una de esas zonas pituquísimas de las grandes ciudades donde hay casas (cosa rarísima). Al llegar después de 45 minutos de viaje en los "ferrocarriles de la Generalitat", podías encontrarte casualmente con algún otro analizado, siempre con cara de que se lo llevaban al cadalso (como la tuya) o intentando definir que tema iba a tratar hoy con V para que V le pusiera una estrellita en la frente (esa era yo).


Con V estuve alrededor de un año. Un año muy agotador, pero siempre sabiendo que todo eso iba a dar sus frutos. Antes de irme a Madrid, me dijo que el pensaba que yo debía seguir con el análisis (clá...) y yo no le pedí que me recomendara a nadie en Madrid. Ya no quería más análisis. Ahora quería viajar, conocer, reír, juerguear... aunque el dinero ya me lo había tirado en la terapia. Si uno se pone a pensar en todo el dinero que ha invertido en sí mismo a lo largo de los años (no todos, ya lo se) e hiciéramos cuentas, tal vez podríamos haber hecho un viaje alrededor del mundo y tal vez eso nos hubiera curado antes que tantos años de análisis y terapias alternativas. No se.



En Madrid me dediqué a fumar, a beber vino de a euro y a desarrollar proyectos super creativos e imaginativos con una amiga muy querida. Me pasaba tardes infinitas pegada al sofa de mi casa riendo y conversando para luego prender la TV, ver Crónicas Marcianas hasta hartarme del horrible Boris Eyzaguirre e irme a dormir.


Con este training, tuve que volver al análisis 1 año después. Había entrado en depresión sin darme cuenta y no sabía como salir de ahí. Por otro lado, el chico con el que salía en ese momento, mi novio, me pidió que hiciera algo y fueron sus padres (qué verguenza), los que me consiguieron el número telefónico y la referencia de mi última psicoanalista, una argentina con nombre de condesa del imperio austrohúngaro. Algo así como Vera von Hammerstein... Lo máximo.


Vera era argentina y siempre me recibía con una sonrisa que después al entrar en su cosultorio, borraba totalmente, sacaba su cuaderno, buscaba en él la referencia "Jimena" y empezábamos. Me gustaba porque me hablaba mucho, no como V que no me hablaba nunca y se acordaba de las cosas que yo le decía porque las apuntaba, no me miraba con cara de aburrimiento por tanto yo no sentía que tenía que ser la más elocuente y divertida para que me pusiera una estrellita en la frente.


Estuve con ella un año más a precio de estudiante y a veces me hablaba de volver a Lima y a mí se me ponía la cara de todos los colores. Cuando llegaba a su consultorio me encontraba siempre con la paciente anterior que salía igual que yo hacía un año, con la nariz roja y unas gafas de famosa enorme borrándole las lágrimas de los ojos.


Cuando regresé a Lima ya no quise más análisis. Le agarré "tirria" como diría mi madre. Dije basta de analistas y de darle al coco, de andar vagando por las calles con gafas para ocultar ojo hinchado y de analizar el color naranja de la pata de la silla que salía en el salón ese que era de mi casa en mi sueño. Ufff... qué flojera. No puedo decir que el análisis no me haya ayudado. De hecho, me ayudó a ser conciente de las burradas que hacía. Mi reflejo instantáneo era entonces(y a veces sigue siendo): "Burrada inconciente, disculpa conciente". Esto de inmediato porsupuesto. Si, estuvo bien pasar por ahí, aunque no volvería a pasar. Me gustó el olor a cafe con leche con cigarro y la mirada de gata, el olor a madera y a canas y hablar con una condesa. Claro que me gustó.

8 comentarios:

Allan dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Allan dijo...

Hola Jimena,yo no he tenido tantos es mas solo uno.
Todo se resume en yo esperando....yo me siento,ella llega,se sienta.
Ella me mira,yo la miro.
Me pregunta: Que es lo que quieres?
Al saber y no saber la respuesta, me paro y me voy.

Pero el mejor psicoanalista q fui...fue Max,lo encontre en un libro de Fuguet. Me hablo de tener confianza en mi mismo,en no quemar etapas, q no piense tanto en el pasado(q lo deje ir),q no me raye tanto y deje los rollos, q la angustia se va tarde o temprano (como siempre se fue tarde) y q siempre viva el futuro,porq el presente se convierte en un pasado,pasado q ya fue.
Pero no me acostumbro....siempre camino,volteo y miro hacia atras.
Nostalgia la llaman....a veces yo la llamo placer.

Un dia me voy a quedar petrificado,hecho sal....

gabriel dijo...

el psicoanálisis tiene mucho de cierto pero sirve poco, por que enreda innecesaria y a veces obsesivamente. reitero que el subsconciente simplemente es un cojudo interno, que ha diagnosticado situaciones y aprendido reacciones desde su cojudez intrínseca y su percepción atemporal a lo largo de nuestra vida. como a todo imbécil con poder, hay que neutralizarlo. la utilidad del psicoanálisis consiste en que permite encontrar los detonantes que hacen que el cojudo se encienda e intente tomar el control y qué es lo que suele hacer con él una vez que lo tiene. cuando uno ya detecta detonantes y sesgos, hay que olvidarse de interpretar sueños y demás huevadas por el estilo, y aplicar terapia cognitiva: ALERTA, SE HA ENCENDIDO EL HUEVÓN AUTOMATICO Y NOS VA A DESVIAR PARA EL MISMO HUECO DE SIEMPRE, INTENTAREMOS APAGARLO O SUSPENDEREMOS DECISIONES O ACCIONES IMPORTANTES HASTA NUEVO AVISO. La terapia deambulatoria sirve también para pasear al huevas hasta que se vaya de nuevo a dormir y lo deje a uno vivir en paz. El humor, el cariño hacia uno mismo y los demás, y no tomarse la vida ni uno mismo tan en serio son herramientas indispensables para lograr que el centro de gravedad esté dentro de uno mismo, viva lo que uno viva.
No vale la pena continuar en embrollos circulares a los treinta, entre otras muchas razones, por que la vida pasa más rápido de lo que imaginas y no sabes cuánto dura.
La desahuevina de la primera shrink posiblemente sea muy valiosa. Escribes muy bien, by the way.

MUA - Jime Lindi dijo...

Hola Gabriel! Gratzie por el tuyo commentario. Pues sí. Cuando se ha encontrado lo que activa al loco calato que todos llevamos dentro hay que tomar una decisión. O dejarlo ser o anularlo. Hace un par de días dije "Basta, Te callas" Ya está. Ahora, por recomendación de una amiga, doy una vuelta al parque antes de decir una burrada, poco a poco, será ya no una vuelta al parque, sino tres respiraciones, luego una, al final tal vez sea sólo una sonrisa.. Y después de eso...ya no me molestará. Seguro. Sí, la vida se pasa jodidamente rápido. Las de 30 ya nos dimos cuenta de eso...Glup.
Un abrazo! Que todo esté yendo bien!

MUA - Jime Lindi dijo...

Allan, gracias por la imagen. Claro.. ahora lo entiendo todo, me estaba convirtiendo en estatua de sal sin darme cuenta. ya está. Esa imagen me ha convencido. Mejor ser agua o algodoncito de nube. ¿Sal? No gracias. No. Saludos.

Allan dijo...

Agua para q todo fluya.
Algodoncito de nube para q recuerdes lo suave y sensible q eres.
Sal?....solo con limon, pero lejos de las heridas
Un beso!

MUA - Jime Lindi dijo...

y Tequila...ufff...no...no...mejor en cebiche nomás.

Bruno. dijo...

Sólo he tenido dos. El primero era la Dra. B. (copiándome tus diminutivos) y era una tía sería pero muy buena gente que le gustaba catanearme. Fui porque mi primera enamorada, con la que había durado 6 años simplemente me dijo: "creo que ya no te amo". Con el corazón hecho trizas fui donde la Dra. B. Lloraba, y lloraba, con el tiempo mejoré. Al cuarto mes de terapia me dijo: Bruno, estamos mejorando pero cada vez te veo más flaco... ya debes estar con anorexia, así que mejor anda a un psiquiatra. Me fuí donde el Doc. M. Un japonesito que había tratado a mi tía. Me preguntó unas cuantas cosas, me recetó unos antidepresivos y ansiolíticos. Conversamos de cine, libros, teatro. De eso se trataban nuestras terapias. Hasta ahora lo veo y más allá de que sea mi doctor, sin querer queriendo se convirtío en un gran amigo. Creo que eso no se debe hacer, pero siempre hay excepciones a la regla. Me encantó tus post. Saludos.